UN LLAMADO A VIVIR
Una Guía Judía para la Sanación
Free on-line book (1) para aquellos que se están enfrentando a una enfermedad seria y para los que los cuidan, “Detrás de la angustia y la frustración hay un mensaje más profundo. ¡Es un llamado a vivir! No hay forma más efectiva de alentar al proceso de sanación que decidir vivir la vida tan plena como puedas hacerlo en este momento. Tomar esta decisión es el paso más importante para la recuperación.”
Muchas de las personas que más necesitan una guía para la sanación no usan Internet. Si conoces a alguien que se beneficiaría de esta información pero no tiene acceso a Internet, no dudes en imprimir y darle los materiales relevantes de este sitio.
Capítulo 1: Un llamado a Vivir
Capítulo 2: El Secreto de la Salud y la Sanación
Capítulo 3: ¿En dónde estoy?
Capítulo 4: Los tres puntos de empoderamiento
Capítulo 5: Hisbodedus: Tiempo para ti Mismo
Capítulo 6: Cuidado de tu Cuerpo
Capítulo 7: El Proceso de Sanación
Muchas personas jamás aprecian realmente la bendición de la salud hasta que una enfermedad o un accidente cambian el curso de sus vidas.
Si estás enfermo, dolorido, frustrado, ansioso y abatido, puedes sentir que llegaste a un punto muy bajo de tu vida. Pero no tiene que ser así – si estás dispuesto a escuchar el mensaje más profundo que la enfermedad o la lesión te está enviando. ¡Es un llamado a vivir! Si tu vida normal ha sido perturbada, es para enseñarte a ser más consciente de lo preciosa que es la vida, para que vivas tu vida con más propósito cada día y cada momento hasta el último día.
Si prestas atención a este llamado, puedes transformar la situación por la cual estás pasando ahora en una profunda enseñanza que abrirá nuevas dimensiones en tu vida y te traerá un sentido de realización y de felicidad más profundos.
Seguramente quieres sanarte para poder lograr todas tus metas en la vida. Entonces no esperes a sentirte mejor para comenzar a vivir. No hay forma más efectiva de comenzar el proceso de sanación que viviendo tu vida tan plenamente como puedas ahora mismo.
Ser sanado es tener la posibilidad de vivir la vida plenamente. Vivir bien es una habilidad, la cual, como cualquier otra, sólo puede desarrollarse con la práctica. ¡Practica ahora! ¡Decide que vas a vivir ahora! Tomar esta decisión es uno de los pasos más importantes para la recuperación.
Vivir en un plano más alto
Puede que te sea difícil, en este momento, continuar con muchas de tus actividades habituales debido a limitaciones físicas o de otro tipo. Pero no te apenes por lo que no puedes hacer. En cambio piensa en todas las cosas que puedes hacer para darle sentido a tu vida durante este período. Tus limitaciones físicas no tienen el porqué de impedirte el vivir una vida activa, plena en los planos mentales y espirituales. Estos son precisamente los planos dentro de ti mismo que debes buscar ahora para cultivarlos para poder sanarte realmente.
Debes estar pronto para explorar nuevos caminos de la mente y del alma. Aprender a relajarte y a meditar. Reflexionar sobre el significado de la vida en este universo. Reflexionar sobre tu propio destino y propósito. Descubrir quien eres realmente. Aún si estás bajo estrés debido a tu condición física, tu tratamiento médico, presiones emocionales, financieras o de otra índole, asegúrate de no hundirte en una ansiedad mórbida y depresiva. Convierte tu dolor y frustración en oraciones. Trata de ver el lado positivo de lo que estás atravesando.
A medida que intentas cambiar, trata también de mejorar tus relaciones con otros – con tus seres queridos, con tus amigos y con toda la otra gente con la cual tienes contacto. Si estás sintiendo dolor y pasando por dificultades, aprende de estos sentimientos a sentir empatía por otros que también pueden estar sufriendo. Al mismo tiempo que buscas realizar tus necesidades personales y alcanzar tu propósito en la vida, toma en cuenta las necesidades y sensibilidades de otros. Desarrolla tu habilidad de comunicarte y de vivir cooperativamente con aquellos que te rodean. Trata de aprender de todos.
Sanar tu yo interior
Muchas personas creen que la sanación tiene que ver principalmente con la restauración del funcionamiento normal del cuerpo. Ni que hablar que es apropiado hacer todo lo que sea necesario desde un punto de vista físico para lograr la recuperación. Pero la medicina sola no es suficiente. Esto es así porque tu cuerpo, por crucial que sea para tu existencia en este mundo, sin embargo es sólo una parte de un todo más grande: TÚ.
Eres una persona completa con tu propia y única identidad, tus pensamientos, tus sentimientos, emociones, necesidades, memorias, razón, imaginación, metas, ideales, aspiraciones… como así también con un potencial sin explorar. El Tú esencial, el Yo viviente, pensante, sensible, creativo en el centro es lo que los filósofos y psicólogos llaman la mente o la psiquis, mientras que las tradiciones religiosas o místicas lo llaman el alma o el espíritu.
Una enfermedad o lesión obviamente tiene efectos importantes sobre la mente y el alma así como sobre el cuerpo. Tu estado físico afecta directamente tus estados mentales, tus pensamientos y sentimientos. Sin embargo, la relación no es solamente en una sola dirección. Tus estados mentales y emocionales, tus actitudes y tus sentimientos acerca de ti mismo y de como manejas tu vida tienen una influencia decisiva en tu salud física, tu inmunidad a las enfermedades y a las heridas y hasta que punto tu cuerpo puede sanarse y la rapidez conque puede hacerlo.
Aún más, tu bienestar mental, emocional y espiritual son en realidad la clave para tu felicidad en general puesto que tu vida interior es la esencia misma de tu vida. La salud de tu ser interior – tu mente y tu alma – es el que hace la diferencia entre una vida plena, satisfactoria y una que no lo es. Hay personas que están técnicamente en buena forma y saludables físicamente, pero en realidad no viven en absoluto porque sus vidas son desperdiciadas por el vacío y la depresión.
Tus médicos pueden estar tratándote médicamente para tratar de curar tu cuerpo. Pero mientras esperas que tu cuerpo se reponga y se sane, sabe que tu sanación interior personal – la sanación de las magulladuras de tu yo y tu alma – está en primer lugar en tus manos. Puesto que la mente y el alma influyen en el cuerpo, cuanto más éxito tengas en sanar y cultivar tu ser interior, más grande será la capacidad de sanarse de tu cuerpo. Por lo tanto la contribución más grande que puede hacer para mejorar tu condición física es trabajar en sanar y desarrollar tu ser interior.
La vida después de la vida
Hay veces que el cuerpo no puede sanarse. Algunos estados son crónicos, otros terminales. Todos nos deterioramos físicamente con el tiempo, porque nuestros cuerpos son finitos. El cuerpo es finito, la estructura material es de duración limitada: a su debido tiempo tiene que desintegrarse.
El cuerpo es finito, así es ¡pero el ser interior nunca muere! El ser esencial y el alma son espíritu no finito, y el espíritu es eterno. Para el alma, la muerte no es el fin sino un nuevo comienzo. La muerte es el portal a una etapa más alta de la vida, un estado del ser en un plano que ni siquiera podemos imaginar mientras aún estamos en nuestros cuerpos.
La muerte es muerte solamente en relación al mundo material. Pero para el tú esencial – tu alma – la muerte es un peldaño a un nivel de vida más exaltado, más intenso, y mucho más dichoso en el plano espiritual. Esto es debido a la mayor habilidad del alma de expandirse en la dimensión espiritual cuado se ha liberado de su cuerpo físico. Si la perspectiva de la finitud es sobrecogedora e imponente es porque el alma se acerca a la Fuente de todas las cosas – Dios – y Dios es imponente.
La enfermedad puede hacernos muy conscientes del gran paso con que nos espera. Tarde o temprano tenemos que enfrentarlo. Una enfermedad peligrosa, es un llamado a hacer las paces y aceptar nuestra finitud para usar el tiempo que nos queda en el mundo de la mejor manera posible. Tu cuerpo puede estar débil y dolorido, pero esto no necesariamente tiene que aplastar tu espíritu. Porque el espíritu es invencible.
Estar dispuesto a aceptar la perspectiva de la finitud no quiere decir necesariamente que esto ocurrirá pronto. La vida y la muerte están en manos de Dios solamente. Nadie deja esta vida un momento antes de su tiempo.
No podemos controlar el momento, pero eso no quiere decir que no puedes elegir ahora como vivir frente a esto. No se trata de prepararse mórbidamente para el fin. Al contrario, deberías cambiar y dejar de ser una víctima pasiva del miedo y la ansiedad y tomar el control de tu vida. Evalúa tu vida. Decide cuales son tus prioridades. Deja todo aquello que no tiene sentido y es un desperdicio de tiempo. Diles lo que quiera decirles a tus seres queridos y a tus amigos. Arregla lo que puedas arreglar en este mundo – y vive.
Sabe que la muerte conduce a nueva vida, y que por lo tanto nunca morimos realmente sino que sólo vivimos. Ahora estamos vivos en este mundo, después lo estaremos, allá en un plano más alto. Estés aquí o allí ¡lo más importante es estar vivo! Al decidir vivir ahora, aún dentro de las limitaciones de una enfermedad o una discapacidad causada por un accidente, estás aprovechando tu tiempo aquí al máximo mientras que al mismo tiempo de preparas en la mejor forma posible para vida después de la vida más adelante.
¡Ahora!!!
Seriamente enfermos o no, lo cierto es que todos somos finitos. Ninguno sabe cuando le tocará su momento. Enfermo o sano, todos solamente nos beneficiamos si aceptamos nuestra propia finitud. Cuando sabemos que nuestro tiempo es limitado, lo valoramos más y lo aprovechamos más plenamente.
Cada momento es precioso. Por eso debes vivir ahora. No dejes el vivir para mañana, diciendo no puedo vivir del modo que quiero en este momento porque no estoy bien: esperaré a estar bien para comenzar a vivir. El día que esperas puede no llegar nunca, y aún si llega, no sabes realmente lo que puede traer. En este mundo no es posible que todo sea perfecto. Debes seguir viviendo aún cuando las cosas no están como a ti te gustaría.
¡Sólo tienes el hoy! Descubre cuán rica puede ser la vida ahora mismo, aún en medio de todos tus problemas y dificultades. Encuentra alegría en todo lo que hagas. Valora cada nueva comprensión de la vida, especialmente las que ganas a través del dolor y el sufrimiento. Atesora a tus seres queridos y a tus amigos. Disfruta de cada acto de bondad y amor que tú u otros llevan acabo. Aprecia cada sonrisa, cada palabra bondadosa, cada buen pensamiento, cada palabra de oración y acercamiento a Dios. Es viviendo la vida ahora que te sanarás ¡porque de eso precisamente se trata la sanación: de vivir ahora!
Traducido por Ría Okret
1.- Libro sin costo en Internet