Cábala significa “aquello que es recibido”. Aunque el término a veces se refiere a toda la tradición judía, designa más comúnmente a la tradición mística, extendiéndose desde el período rabínico hasta nuestros días. Puede referirse específicamente a los escritos y prácticas de las escuelas místicas judías que surgieron en los siglos XII y XIII en Francia y España y luego en el siglo XVI en Safed.
Aunque las técnicas místicas fueron probablemente practicadas en las escuelas de profecía establecidas durante los tiempos bíblicos, un misticismo sistemático judío no se desarrolló del todo dentro de la corriente del judaísmo hasta los tiempos talmúdicos.
Muchos sabios y prominentes rabinos fueron maestros de Heijalot (“Palacios”), misticismo también conocido como Maaseh Ha-Merkaba, la visión de la divina carroza. El objetivo de este temprano movimiento místico fue el de ascender contemplativamente a través de los siete cielos y palacios para obtener una visión del Divino Trono de Gloria.
Por casi mil años, el misticismo judío se mantuvo como un movimiento marginal altamente esotérico. Mas en el siglo XII en Provenza y en el siglo XIII en España, comenzaron a aparecer escritos místicos, siendo el más notable el Zohar, el Libro del Esplendor, que articulaba una teología sistemática basada sobre la teoría de las Diez Sefirot, divinas emanaciones de Dios desplegadas en el mundo material.
Atribuido a la autoridad del venerado sabio, Rabí Shimon Bar Yojai, el Zohar enseña que la naturaleza de Dios es en esencia paradójica: unitaria aunque multidimensional; trascendente, en sus aspectos como “Ein Sof” (“el infinito”) oculta desde el punto de vista humano, aunque también inmanente, en la forma de las siete Sefirot inferiores, que interactúan con nuestro propio mundo. El Zohar también enseña que el mundo inferior de la materia corresponde al mundo superior de las Sefirot.
Estos dos mundos mantienen una relación dinámica: el mundo inferior recibe luz divina y bendición desde arriba; el mundo superior, cuya unidad originaria fuera desintegrada en el comienzo de la creación, alcanza la reintegración, tikun, literalmente “reparación”—como resultado de las acciones humanas. Ambos mundos están unidos en una cadena de energía al Ein Sof.
Hasta el mal emerge del ámbito sefirótico causado por la falta de equilibrio entre la misericordia (Jesed) y el juicio (Din). Los místicos de este período creían que las palabras de la liturgia y la Torá simbolizaban la vida del ámbito sefirótico y podían efectuar su reparación.
Ellos se esforzaban constantemente por “devekut” apego hacia Dios, a través de la contemplación, la plegaria y las acciones sagradas.
En el siglo XVI en Safed, después del trauma de la expulsión de España (1492) el misticismo judío experimentó un renacimiento. Los místicos de este período introdujeron elementos de mesianismo a las enseñanzas del misticismo tradicional, sosteniendo que todo el Pueblo Judío, no sólo una elite selecta, podrían y deberían trabajar por la redención de la exiliada Shejiná. A los principios básicos de las Sefirot y sus relaciones con el mundo inferior, los místicos de Safed agregaron prácticas ascéticas y extáticas.
La Cábala ha desarrollado un elaborado sistema de simbolismo dentro del judaísmo centrado en la doctrina de las Sefirot. Cada Sefirá simboliza un aspecto de la personalidad divina, que es representada a través de numerosas analogías: anatomía humana, símbolos naturales, figuras bíblicas, lenguaje, colores, nombres de Dios.
Las Sefirot son usualmente descritas en la forma de un árbol, balanceado en una relación dinámica el uno al otro, representando la vida y las acciones de Dios.
Los textos cabalísticos son a menudo difíciles de descifrar, como si estuviesen escritos en un código secreto, porque sus autores sustituyen libremente estas analogías simbólicas por los primarios nombres de las Sefirot.
Aunque no panteísta, la Cábala—más que cualquier otra corriente dentro de la tradición—enfatiza la íntima interconexión entre los ámbitos divinos y humanos.
De acuerdo con la Cábala, todo dentro de nuestro mundo contiene “chispas” divinas (“nitzotzot”) aprisionadas dentro de caparazones o conchas (“klippot”) de materia. El objetivo del estudio y la práctica de la Cábala es liberar estas chispas a fin de realizar el tikun, la reparación del mundo superior y por tanto del nuestro. Por siglos, la Cábala esotérica ha dado origen a una más popular tradición conocida por Cábala práctica, que es magia judía; incluye el uso de amuletos, hechizos, combinaciones de letras, palabras, números y varios rituales para combatir el mal de ojo, producir la sanación, asegurar buena suerte y adivinar el futuro.
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Significa: PRESENCIA DIVINA, MISTERIO, MISTICISMO |
Categorías Genéricas: Genéricas: Símbolos Cabalísticos, Mesías, Shavuot, Tu Bishvat.
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Ver también: Aarón, Adán, Akedá, Alfabeto, Amuleto, Ángeles, Manzana, Cuerpo, Cadena, Golem, Carroza, Colores, David, Elías, Mal de Ojo, Fuego, Pozo, Puertas, Oro, Cabeza, Israel, Rey, Lea, Luz, Menorá, Mesías, Moisés, Nombre de Dios, Números, Nuez, Omer, Palacio, Pardés, Purim, Reina, Rojo, Safed, Satán, Seder, Sefirot, Siete, Setenta, Shabat, Shofar, Sinaí, Estrella de David, Sucot, Tefilin, Diez, Trece, Trono, Torá, Árbol, Tu-Bishvat, Ushpizim. |