PARASHAT SHEMOT
Año 2, No. 59
12 de enero, 2007/ 23 de tevet, 5767
Esta semana comenzamos a leer el segundo libro de la Torá, el libro de Shemot, que comienza con una escena muy diferente a la última de Bereshit. Los hermanos de Iosef e hijos de Iaakov no son un grupo de gente bienvenida a Egipto, sino un pueblo esclavizado.
En este contexto de opresión, es sumamente interesante el lugar protagónico que ejercieron varias mujeres a favor de la salvación del pueblo de Israel.
La parashá comienza relatándonos que el faraón ordenó a las parturientas que maten a los hijos varones de las hebreas y que a las niñas dejen vivir. Sin embargo, las parturientas no acataron la orden del faraón y optaron por cumplir con su misión divina, permitir la vida.
También Miriam, futura profetisa y líder del pueblo de Israel, ejerció su influencia a favor de la vida. Cuenta un Midrash (Talmud Babilónico, Tratado Sota 12a) que cuando Amram, el padre de Miriam, escuchó que el faraón iba a matar a todos los hijos varones, decidió divorciarse de su mujer Iojebed, acción que fue imitada por el resto de los hombres del pueblo. Le replicó Miriam a Amram: ¡padre, tu decisión es más cruel que la del faraón! ¡El faraón sólo decretó sobre los hijos varones y tu decretas sobre los hijos varones e hijas mujeres! Amram reflexionó sobre los consejos de Miriam y tomó nuevamente a Iojebed como esposa y así lo hicieron el resto de las parejas.
Además, Iojebed, decidió tener a su hijo a pesar del decreto del faraón y lo escondió por un tiempo. Luego lo colocó en una canasta y lo depositó en el río para que se salvara. Miriam lo observó en todo el trayecto y se ocupó de que su madre biológica lo amamantara. Incluso, la hija del Faraón, no le importó los decretos de su padre y salvó a Moshe, líder de nuestro pueblo.
En medio de la esclavitud, sufrimiento y desasosiego hubo mujeres que tuvieron la esperanza y el coraje para lograr que la naturaleza continúe con su ciclo y pueda iluminar con la vida de nuevos seres humanos. Cuando todo parece perdido, siempre hay un camino que nos devuelve la esperanza.
Si bien la Torá no abunda con personajes femeninos, podemos observar en esta parashá que las mujeres ocuparon un lugar importante, participaron del destino del pueblo y aportaron su lucha silenciosa y valiente.
Quiera D"s que tanto nosotros como nuestros hijos podamos seguir los pasos de estas mujeres, actuando con coraje y valentía en honor a nuestras familias y al pueblo de Israel.
Shabat Shalom!
Rabina Daniela Szuster