Quisiéramos compartir este artículo que apareció el jueves en The Jerusalem Post escrito por el Dr. David Breakstone, Vicepresidente Internacional de Masortí Olamí y Mercaz Olamí, miembro del Ejecutivo de la Organización Sionista Mundial y Presidente del Departamento de Actividades Sionistas de la Organización Sionista Mundial.
No Hay Monopolio del Antisemitismo
Purim parecería ofrecernos el final hollywoodense por excelencia del antisemitismo. Mi problema es con la secuela – o mejor dicho, las muchas secuelas que han sido dirigidas desde entonces. Los ataques contra los judíos y las instituciones judías que continúan apareciendo regularmente en las páginas de The Jerusalem Post son clara evidencia que ninguna época, ningún país, ningún pueblo puede reclamar el monopolio del antisemitismo. Pero por el momento, siguiendo el espíritu de la fiesta de Purim me gustaría dar vuelta la frase y hablar acerca del problema del antisemitismo en el juego de Monopolio.
Para los que no están enterados, Hasbro, la compañía de juguetes que produce estel juego de mesa, acaba de conducir un sondeo por Internet para determinar que ciudades serian incluidas en la nueva Edición Mundial que pronto será lanzada. Cada metrópolis que concursaba aparecía en la lista junto con el país en que está situada, incluyendo a Jerusalem – hasta que una protesta árabe logro borrar a Israel del sitio.
Nosotros los judíos, claro está, nos sentimos indignados, y para no ser menos, logramos eliminar a todos los países del mundo de la votación por Internet. Fue un acto de venganza salomónico que dejo a todas las extensiones urbanas sin estado, permitiéndole a Hasbro negar cualquier tendencia antisemita, y evitar de ese modo un llamado a boicot que hubiera hecho que los jugadores judíos de todo el mundo compraran solamente otros juegos de mesa como Boardwalk y Park Place para no correr el riesgo de ser acusados de ser antisemitas judíos..
Lo que yo quiero saber, sin embargo, es si esta afrenta a Israel ya ha sido incluida en las varias cuentas de incidente antisemitas alrededor del mundo de los cuales se nos informa regularmente en Israel. Del mismo modo que el sentimiento de seguridad de otros puede verse afectado por las fluctuaciones de la bolsa de valores, nuestro sentimiento de seguridad nacional parece fluctuar con las subidas y bajadas del número de ataques contra judíos.
Por cierto que no quiero quitarle importancia a ninguna expresión de antisemitismo, o su encarnación contemporánea de antisionismo. El odio es real, el daño es real, la afrenta es real, la amenaza es real, Ahmadinejad es real. De hecho, cuando la historia de Hasbro llegó a las noticias, apareció en la primera página del The Jerusalem Post (febrero 21) junto a una noticia acerca del embajador de Israel ante la ONU expresando su indignación por el reiterado pedido de Irán para que Israel sea destruido. Lamentablemente, hay una muy buena razón para la reciente enmienda al The Jerusalem Program (El Programa de Jerusalem) que ahora incluye “la lucha contra todas las manifestaciones del antisemitismo” como uno de los principios básicos del sionismo. Me preocupa sin embargo que podamos estar empleando mal nuestros recursos en responder al fenómeno. Al concentrar nuestros esfuerzos en la tarea de Sísifo de combatir al obstinado odio por los judíos de nuestros enemigos, puede que estemos desatendiendo un deber mucho más importante, el de infundir un apasionado amor por el judaísmo en nuestra propia juventud.
Los blancos más vulnerables de la gran mentira del antisemitismo no están recibiendo la protección que merecen y serán sus primeras víctimas. Si la próxima generación no está armada con razones positivas para permanecer siendo judía, si sus miembros no están imbuidos con la sustancia de nuestra tradición, el esplendor de sus valores, y la belleza de su práctica, entonces aún si lográramos poner fin a la más vil antipatía hacia los judíos, entonces no quedará nadie para alegrarse con este triunfo.
PURIM NOS PROPORCIONA un paradigma arquetípico para tratar el problema del antisemitismo, incluyendo tanto “el amor a Mordejai” y el “odio a Haman.” Se ha escrito mucho en nuestra tradición del relativo mérito de los dos, y de su significado como motivaciones de nuestras acciones. Es el equilibrio lo que es esencial. ¿Luchamos contra el odio con odio, luchamos contra el odio con amor, no poniendo la otra mejilla (un concepto que es completamente ajeno al Libro de Ester), sino abrazando lo que Mordejai representaba?
Su compromiso con el futuro del pueblo judío era absoluto, profundamente arraigado en su amor por el judaísmo. Nuestra primera línea de defensa contra el antisemitismo necesita ser el engendrar la clase de orgullo de ser judío que Mordejai tan noblemente ejemplificó. Tratar apropiadamente a Haman será entonces una consecuencia bastante natural – no sólo en esta generación, sino también en las generaciones que vendrán.
De todo modos, como Purim es tradicionalmente una época para jugar juegos, me gustaría recomendarle que prueben Monopolio este año. De paso, para los que todavía no lo saben, Jerusalem estará incluida en la nueva Edición Mundial. Se clasificó como quinta en la lista final de las 20 ciudades elegidas. Nosotros los judíos podemos estar dispersados y ser poco en número, pero aparentemente sabemos como hacer valer nuestro voto. Quizás no hemos vencido aún a Amalek, pero hemos logrado seguir siendo un pueblo orgulloso.
Fuente: www.jpost.com
Traducido por Ría Okret